"Incandescente" - Richard Coleman.
Pop Art - 2013.-
Las grandes obras de arte nacen de la desesperación, el conflicto, la desazón. Aunque no sean asfixiantes. En el bienestar no parece haber clima adecuado para las creaciones artísticas trascendentales. La juventud es un momento ideal para un artista porque, precisamente, es un tiempo complejo y angustiado. Richard Coleman parece ser un buen ejemplo en este sentido. En sus jóvenes años al frente de Fricción se convirtió en referente para un puñado de veinteañeros hambrientos de sonidos irreverentes y desafiantes (entre los que este reseñador estaba). "A veces llamo" o "Para Terminar" fueron la cúspide del rock incomprendido y Richard, el gallardo portador del estandarte. Los Siete Delfines fueron otro paso en su carrera y sus colaboraciones con Gustavo Ceratti el último escalón antes de su ingreso al club de los solistas. Pero varias décadas han pasado y este "Incandescente" parece ser el fiel reflejo de lo antedicho. Coleman es un señor maduro (y yo también), eximio guitarrista, aceptable cantante, experimentado líder de banda y estudio. Conoce los secretos del rock en toda su extensión como pocos y sigue siendo todo un referente. Pero los años le traen, como a todos, cierta aridez compositiva, aplomo y madurez para hacer un muy buen disco lejos de sus tiempos mozos. Estando de vuelta de todo voltea barreras hasta algunos años infranqueables como para invitar a su disco a Alejandro Lerner o componer canciones románticas que podrían sonar acomodadas en La 100 sin desentonar. El álbum es un compendio de aciertos y corrección tal que podría ser la música de fondo de cualquier reunión de viejos rockeros con sus hijos en la falda. Y esto no es malo y, seguramente, generará una nueva camada de seguidores. Solo es una imagen que pone a este gran músico en una posición que nunca hubiese imaginado cuando lo adopté como faro de mi juventud. El tiempo pasa y trae sorpresas pero deja como testimonio de su mejor época los discos de Fricción. Parece ser que, lamentablemente, estamos perdiendo el contacto en el acto.-
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jueves, 29 de agosto de 2013
lunes, 26 de septiembre de 2011
Nos vamos poniendo viejos.
"Siberia Country Club" - Richard Coleman.
Epsa - 2011.-
Hace muchos muchos años íbamos con unos amigos al amanecer a la puerta en un teatro en Mar del Plata para descargar el camión que llegaba con los equipos para los conciertos que se hacían esa noche. El pago era entrar gratis al recital. Hacías fuerza como un vikingo pero vimos ese verano a varias bandas de primera línea a cambio de un dolor de cintura y algunos madrugones (a esa edad soportables). En esa oportunidad yo esperaba entrar a un concierto de Spinetta y pasa por al lado mío Richard Coleman invitado esa noche por El Flaco. Le digo: "Richard, sos Gardel". Me miró, se sonrío y sin dejar de caminar me dijo "¿ah, si?". La anécdota no vale dos mangos, ya lo sé, pero lo importante es, en este caso, que para mí Coleman era Gardel en serio. Al frente de Fricción representó la avanzada del rock argentino que se inspiraba en las corrientes de Inglaterra que acá llegaban en cuentagotas. La información era mínima y Richard era una joven esponja que todo absorbía (junto con Gustavo Ceratti, su amigo de siempre), procesaba y ejecutaba en su proyecto artístico. Representaba para mí el puente entre Londres y Buenos Aires con sus dos fantásticos discos de Fricción, plenos de oscuridad y tensión inquietante.-
Entiendo que las grandes obras nacen en los momentos de desesperación de los artistas, no de los tiempos de felicidad. No digo que tengan que ser infelices toda su vida, pero se verifica generalmente que la producción más elevada de un artista es durante los tiempos conflictivos, su juventud, o sus situaciones de vida más difíciles. Richard ha sentado cabeza y es un señor maduro. El tiempo, para él y para este servidor, ha pasado inevitable. Y para mí ya no es Gardel.-
Han transcurridos muchos años y muchos discos para que Richard Coleman saque su primer trabajo solista. Se conserva el talento para hacer buenas canciones, la ductilidad del guitarrista sabio y la voz de seductor tono ofuscado para hacer un buen disco pop guitarrero que me hace añorar aquellos viejos tiempos en los que Richard Coleman era sinónimo de búsqueda y vanguardia. Porque en esta era de la sobreinformación hasta Gardel dejó de ser Gardel.-
http://www.myspace.com/friccionarg
http://richardcoleman.net/siberia_country_club/
Epsa - 2011.-
Hace muchos muchos años íbamos con unos amigos al amanecer a la puerta en un teatro en Mar del Plata para descargar el camión que llegaba con los equipos para los conciertos que se hacían esa noche. El pago era entrar gratis al recital. Hacías fuerza como un vikingo pero vimos ese verano a varias bandas de primera línea a cambio de un dolor de cintura y algunos madrugones (a esa edad soportables). En esa oportunidad yo esperaba entrar a un concierto de Spinetta y pasa por al lado mío Richard Coleman invitado esa noche por El Flaco. Le digo: "Richard, sos Gardel". Me miró, se sonrío y sin dejar de caminar me dijo "¿ah, si?". La anécdota no vale dos mangos, ya lo sé, pero lo importante es, en este caso, que para mí Coleman era Gardel en serio. Al frente de Fricción representó la avanzada del rock argentino que se inspiraba en las corrientes de Inglaterra que acá llegaban en cuentagotas. La información era mínima y Richard era una joven esponja que todo absorbía (junto con Gustavo Ceratti, su amigo de siempre), procesaba y ejecutaba en su proyecto artístico. Representaba para mí el puente entre Londres y Buenos Aires con sus dos fantásticos discos de Fricción, plenos de oscuridad y tensión inquietante.-
Entiendo que las grandes obras nacen en los momentos de desesperación de los artistas, no de los tiempos de felicidad. No digo que tengan que ser infelices toda su vida, pero se verifica generalmente que la producción más elevada de un artista es durante los tiempos conflictivos, su juventud, o sus situaciones de vida más difíciles. Richard ha sentado cabeza y es un señor maduro. El tiempo, para él y para este servidor, ha pasado inevitable. Y para mí ya no es Gardel.-
Han transcurridos muchos años y muchos discos para que Richard Coleman saque su primer trabajo solista. Se conserva el talento para hacer buenas canciones, la ductilidad del guitarrista sabio y la voz de seductor tono ofuscado para hacer un buen disco pop guitarrero que me hace añorar aquellos viejos tiempos en los que Richard Coleman era sinónimo de búsqueda y vanguardia. Porque en esta era de la sobreinformación hasta Gardel dejó de ser Gardel.-
http://www.myspace.com/friccionarg
http://richardcoleman.net/siberia_country_club/
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