Datos personales

Mi foto
Premio Mr. E a la mejor producción ¿independiente? de rock argentino

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Se trata de entender.

"Enchastre" - Louta.
Columbia - 2018.-


Los hijos buscamos oponernos a nuestros padres en algún momento de nuestra etapa adolescente. Es una conducta humana y está bien que pase. Las personas queremos tener nuestra propia identidad y los padres, que son los referentes idealizados durante la niñez, se convierten en el blanco de nuestras críticas y reproches en los años "dieci" y, en muchos casos, hasta bien entrados los "veinti". Está bueno que esto suceda. No es un problema y, además, pasa y no deja huellas.-
El gran aporte del rock principalmente de la mano de The Beatles, el fenómeno cultural más grande del siglo XX, fue otorgar un espacio de protesta y diferenciación que hasta ese momento la juventud no tenía. Mi Viejo era un tanguero fanático, melómano y coleccionista de discos, material gráfico, libros y un largo etcétera. Heredé su pasión por la música pero el tango, a mi, no me esperó nunca. Fue una forma de oponerme, supongo. Y pasó sin heridas, salvo mi desinterés por el género porteño por excelencia. Pero el tango era el rock de mi viejo. Una manifestación urbana, contestaria y ¡joven! con la que él, seguramente, se opuso en sus años mozos a su padre gallego, además de hacerse hincha de River cuando su Viejo era partidario del más castizo San Lorenzo. El rock se quedó un tiempo largo y se convirtió en la cultura representativa de varias generaciones que quedaron en una especie de "limbo de oposición a los padres", si se me permite el concepto de psicología berreta. Los viejos le mostrábamos el rock a nuestros hijos y ellos se subían entusiasmados como cuando lo descubrí yo autogestivamente. Siempre me pregunté cómo se iban a oponer a mí mis hijos si mi (nuestra) discoteca era para ellos un lugar apreciado. Mis chicos sabían que los discos de The Beatles se escuchan de inicio a fin y que el botón foward está bloqueado para tamaña obra de arte. ¡Ni a eso se opusieron! Mamaron el rock desde el día uno de sus vidas (mi canción de cuna preferida era "Bankrobber" de The Clash, por la melodía, no por la letra, aclaro) y encontraron allí identidad y representatividad. Y no pasó nada. No hay huellas psíquicas graves pero integran el lote generacional ausente del principio de la oposición a los progenitores.-
Y todo esto lo digo para llegar a Louta porque creo que es la cabal materialización de un nuevo canal de resistencia a los padres. Y no es solo eso sino todo lo que significa y representa. Louta es la gran novedad de la cultura independiente de una camada joven que encuentra en él un exponente que antagoniza con todo lo establecido por las generaciones precedentes. ¿Louta hace rock? ¡¿A quién le importa eso ahora?! Como en las nuevas expresiones musicales que he comentado este año hay trap, electrónica y hip hop pero, en su caso, casi ningún ancla con la tradición del rock argentino. Estamos frente a un fenómeno artístico difícil de comprender cuando te formaste en otro mundo, rockero, analógico, sin redes sociales ni comunicadores youtubers. Pero sobre todo cuando creciste en un entorno en el que ser rebelde y diferente eran atributos necesarios y valorados. Louta no hace rock en el sentido estricto del término y es que ese sentido está perdiéndose. No nos pueden mostrar contrastes escuchando a Green Day cuando nosotros amábamos a Sex Pistols. Pero si lo pueden hacer con Louta porque nos pone en el incómodo lugar de la incomprensión. Y no hay nada más frustrante que no poder interpretar un fenómeno frente al que no solo lo hace sino que, encima, lo disfruta. Y esto si es rock. Nos desacomoda, nos perturba, nos suena raro, molesto, ¡nos rockea en la cara!-
Debo decir que "Enchastre" definitivamente no me gusta, lo cual no es un problema ya que muchas cosas no me gustan. De hecho no me gustan The Rolling Stones, indiscutibles abanderados del rock. Pero que algo guste o no es una cuestión subjetiva que nos redime de dar explicaciones. El problema es que no lo entiendo porque no es para mí y paso a ser el abuelo gallego al que mi Viejo le clavaba unos tangos que para él no tenían el más mínimo significado. Opinar sobre la música Louta sería una paradoja ¿qué digo de algo a lo que no puedo captarle el sentido? Puedo analizarlo pero no puedo ofrecer un veredicto o dar mi mirada subjetiva. No puedo decir que es malo porque no me gusta ni puedo decir que es bueno porque no lo comprendo.-
Louta, dicen, tiene un vivo demoledor. Pero canta solo y sobre grabaciones, sin grandes efectos escénicos. Sin embargo es generalizado definir a sus actuaciones como muy movilizantes. Sigo sin entender. Su obra no solo es su música, es la acumulación de sus shows, su vestuario vintage (todo un desafío), sus posteos en redes, sus entrevistas y, como dijo un gran músico y amigo, los comentarios que esos posteos desencadenan. Es una expresión artística de nuevas generaciones que buscan otros sonidos y experiencias. La electricidad ya pasó. El rockero rebelde no le va. El dark depresivo o el punk encendido tampoco. Todo lo que entendimos y fue nuestro ya no es de ellos. Y han encontrado la forma de mostrárnoslo y, por lo menos a mí, hacerme sentir que estoy completamente afuera.-

https://www.youtube.com/watch?v=u-2Z_vOOro8

viernes, 2 de noviembre de 2018

El isleño.

"Chango" - Isla de Caras.
Estamos Felices - 2018.-

El sueño del rock cambiando el mundo se terminó definitivamente. Muchos tampoco nos lo creímos demasiado. Hizo su aporte, no lo niego, pero no ha sido el motor principal. Pero lo que si creo es que el rock como nació ya no va a existir más. Los jóvenes músicos hacen sus canciones utilizando retazos de todo lo que escuchan y los alimenta. La guitarra eléctrica fue la bandera de varias generaciones y el sonido de la ciudad y sus suburbios. Hoy hay otros ruidos y la electrónica endulza más los oídos de las camadas más jóvenes. Es razonable. La música pop está reinventándose todo el tiempo pero en este momento hay como un remolino que está acomodando piezas, incorporando y escupiendo gestos, estilos y... gente. Algunos nos sentimos en un plano tan conservador como nunca imaginamos, pero de nada sirve esperar a que todo vuelva a ser como antes y lo recomendable (al menos para mí) es seguir caminando y buscar entre las cosas nuevas aquellas que nos puedan emocionar y conmover como alguna vez lo hicieron esas bandas que continuamos adorando pero que dejaron su huella y nadie más, o muy pocos siguieron.-
Y hay que ser optimistas para pensar que aparecen algunos proyectos seductores e inteligentes que no van a romper cuerdas ni empapar remeras pero me gustan. en esta línea pongo a Perras on the Beach, Luca Bocci, Formica o los geniales Usted Señálemelo, mezclando prácticas rock, hip hop, algo de ¿trap?, mucha electrónica y un perfume de rock nacional de raíz Spinetteana. Claro que en cada caso las proporciones son diferentes así como también lo es el resultado. Incorporo entonces y le doy mi bienvenida a Isla de Caras, personal proyecto de Lautaro Cura que es, si se me permite el chimento, el hijo de la Vicepresidenta Gabriela Michetti. "Chango" es su primero disco luego de algunos EP o sinlges y ha habido un leve pero significativo cambio. La música ha tomado un rumbo no tan bailable y ha ganado en sensualidad y sensibilidad. Lo que era una propuesta dance ha dado paso a una música pop del nuevo milenio. Un equilibrio entre suavidad, electrónica, guitarras con carácter y un cantar frío pero que no peca de inexpresivo caracterizan a Isla de Caras como un exponente actual de la música pop argentina e ilumina un momento en el que los jóvenes han desconectado sus intereses de los principios fundacionales del rock. Igualmente hay quienes aportan algo novedoso mezclando datos conocidos y siguen alimentando la cultura rock. En este caso desde una isla.-

https://www.youtube.com/watch?v=loUDvjpUoF8
https://www.facebook.com/IsladeCaras/

martes, 30 de octubre de 2018

Dos más dos es cinco. O más.

"Cinco Finales para el mismo cuento" - Flopa.
Independiente - 2018.-

Flopa Lestani es una cantante y compositora que con prolongada trayectoria ha construido una carrera de encomiable solidez. Su música ha sido siempre buena y recomendable en una línea folk de guitarra acústica que es donde mejor se mueve. Su participación en el trío Flopa, Manza, Minimal ha sido, desde mi punto de vista, su más alta producción al menos hasta este momento. Se muestra cómoda, de acuerdo a lo que ella misma ha declarado, con su guitarra acústica más que con la eléctrica y lo del rock´n roll transpirado le va pero no demasiado. Pero este no parece ser entonces el momento más adecuado para la artista. Acompañada por una banda que es la envidia del barrio (medio Valle de Muñecas y medio Acorazado Potemkin condensados en tres integrantes) Flopa rockea (y transpira) como no le gusta tanto aunque se ve que está entusiasmada con la licencia. Las cinco composiciones evidencian, además del tono más alto para su obra, la marcada influencia de Mariano "Manza" Esaín, dueño de las guitarras creativas y nerviosas a las que ya nos tiene acostumbrados en sus propias bandas. El disquito es lo que mejor sabe hacer Flopa: unir su talento compositivo con el de otros artistas afines potenciando sus letras y su canto con la riquísima instrumentación de su banda de ocasión. De esta forma "Cinco finales para el mismo cuento" mezcla el canto profundo, sentido y casi masculino de Flopa con las guitarras perfectas de Esaín. La colaboración da resultados muy altos que alcanzan la cúspide en "No queda más", brillante composición que podría haber prestigiado cualquier disco de Menos que Cero y en el que como un manifiesto de vida canta: "haré lo que hago siempre. La vida me acomoda. Siempre contra corriente. Nunca estuve a la moda".-
Potenciados en su relación de amistad y encuentros musicales frecuentes, la alquimia logra elevar las canciones dolorosas y violáceas de una artista que con generosidad, buen gusto y tino, se vuelca a una postura intensa como hace tiempo que no se la veía. Flopa se sabe más cuando está bien acompañada y lejos de todo egoísmo comparte sus canciones para que nosotros podamos disfrutarlas. Gracias por la juntada, es un éxito.-

jueves, 11 de octubre de 2018

Power pop de altura.

"Obras Cumbres" - Los Andes.
Independiente - 2018.-

Conocí a Sebastián Rubin hace unos años personalmente en un muy lindo show acústico que dieron en un hostel en Mar del Plata junto a Mostruo! Me impresionó como un tipo muy agradable y con gran sentido del humor. Compartimos la pasión por el tenis y, por supuesto, por la música. Más específicamente por el pop perfecto de sólidos cimientos Beatles del cual es cultor desde sus jóvenes años en Grand Prix. El tiempo pasó, tuvo bandas, etapas solistas, homenajes a The Magnetic Fields, etapas más rockeras o más apacibles pero siempre llevó adelante la bandera del buen gusto y la fineza de la canción.-
Su nuevo proyecto agrupa a otros músicos de destacada trayectoria pero no hay duda que el pulso compositivo de la banda lo lleva Rubin, seguramente con consenso y satisfacción de sus cumpas, pero esta es una banda con su tonalidad. Pop confiable y sólido, de melodías esmeradas y sonoridad meticulosamente vigilada para canciones amenas y entretenidas. Todo ocupa su lugar con comodidad: las guitarras, las voces y un clima relajado en lo que ellos mismos etiquetan como power pop. Y esto es... ¡muchísimo! Cuando los cronistas se deshacen en elogios por las superproducciones exageradas Los Andes hace su música con la belleza simple de la canción pop y la inteligencia plasmada en el equilibrio brillante de la trilogía nombre de la banda + nombre del disco + tapa del disco. Rubin y sus amigos no tuercen la historia del pop pero hacen su aporte siempre grato y siempre bienvenido.-

viernes, 5 de octubre de 2018

Andaluz pero argentino.

"Fuego en las Naves" - Tobogán Andaluz.
Independiente - 2018.-

Después de varias idas y venidas me decidí a ver "La casa de papel", la serie española del robo a la Casa de Moneda. No le tenía mucha fe. Suponía que no me iba a gustar. Los comentarios eran ciertamente muy favorables. Pero más que los comentarios lo que recogí fueron elogios. "Buenísima" o "genial" no me alcanzan. Nadie me hizo una pintura de la serie y, digamos por fin, que lejos está de esas alabanzas un poco vacuas y que mis prejuicios se confirmaron. Luego de algunos capítulos entendí qué es lo que no me gusta más allá de algunos recursos de guión que pensaba que ya nadie más usaría (gente que escucha detrás de las puertas, uno que tiene la posta pero entra en coma y no puede decir nada). Lo que le falta a la serie es argentinidad. Acá los personajes son todos divinos y agradables. Tienen la palabra justa, el consejo a flor de labios y la solución dentro de la manga. Las chicas son lindas y gráciles y los tipos son soberbiamente inteligentes que susurran con acento castizo sus máximas de vida. Por el contrario, nuestros personajes argentos son más oscuros y mediocres. Los perdedores de la historias argentinas pierden por goleada y se van a la B. Estos gallegos son todos discípulos de Sabina, sabios de bar, llenos de calle y experiencia. ¿Perdedores? Si, a la española. Acá está el motivo de por qué no compro. Es una frecuencia distinta, otro mundo, otra cosa.-
¿Será por lo de Andaluz que traje este comentario cinéfilo? En verdad creo que no. El contraste se justifica porque este disco de Tobogán Andaluz me parece que tiene eso que no me conecta con "La casa de papel". Y es que "Fuego en las Naves" es un disco melancólico y sombrío, rayano con el pesimismo, bien argentino, triste y taciturno. Tanto como para tener un tema llamado "Tango" o contar la dramática historia de violación en "Lágrima Plateada".-
Este es el cuarto disco de la banda y debo reconocer que nunca antes les había puesto el ojo. Es probable que me haya equivocado o que, en el mejor de los casos, los haya abrazado en una etapa más cercana a mis preferencias. Pero digamos que más allá de los tiempos y las series españolas o argentinas el cuarteto concibió un gran disco. Con un estilo que recuerda un poco a Mi Amigo Invencible, un pop de melodías suaves y claras, las nueve canciones muestran un compendio de sensibilidad y refinamiento musical que es casi inédito para los tiempos que corren.-
Tobogán Andaluz me conquista tarde pero con las herramientas adecuadas. Con su tristeza de derrota inevitable y melancolía violácea. Lo que no pudieron los gallegos atracadores lo lograron estos falsos andaluces.-

viernes, 7 de septiembre de 2018

Destellante sencillez.

"Destellos del futuro" - Pels.
Pontaco - 2018.-

En mi condición de no artista siempre me intrigó el recorrido que los músicos hacen en relación a sus procesos creativos. No creo que Lee Ranaldo, por nombrar a alguno, haya iniciado sus estudios de guitarra y compuesto sus primeros esbozos de canciones pensando en afinaciones extravagantes o en acoples ruidoso como materia prima. Apuesto a que abordó la música desde una perspectiva simple que fue encontrando complejidad a medida que avanzaba y dejaba fluir su curiosidad y audacia. Para seguir en línea con el viejo Lee también me resultan excitantes sus retrocesos, la vuelta a las fuentes, la valoración de lo sencillo resignificado desde la visita al difícil campo de la, digamos, vanguardia. Un auténtico artista se mueve en base a sus sentimientos y emociones. Su arte es el producto de su interior y las variaciones de su vida lo influyen en sus creaciones. Claramente la música de Pels es la expresión de los vaivenes de sus integrantes. Desde su debut aumentaron su nivel de volumen musical hasta llegar al voluptuoso "Gospels". Cómo hicieron ese recorrido debe ser tan fascinante como el que los llevó a concretar este "Destellos del futuro". La única diferencia, que no es poca cosa es que la banda desmantela su máquina de complejidad fantástica para armar otra, más simple y pequeña. Quien anticipe que de esta manera las cosas se reducen estaría cayendo en un error. Pels rediseña su música sin perder su identidad y carácter. Mucho menos su alto grado de calidad melódica ni intensidad emocional. Todo un logro y, naturalmente, otro disco de gran vuelo y calidad.-
Arropadas por apenas una guitarra acústica y una suave percusión la voz de Pels sigue sonando gigante y la banda mantiene la capacidad de conmover desde un costado menos adornado. Y es por eso que aplaudo. Como el viejo Lee pero en este otro lado del mundo hay quienes confían en sus instintos y en su estado emocional para hacer discos de gran porte. La continuidad de la obra es brillante aún cuando el cambio la signe. Y es que ahí está parte de su encanto. La misma calidad, el mismo nervio, nada más que un poco simplificado. Pero no menos esplendoroso.-

martes, 24 de julio de 2018

Viva la diversidad.

"Nos vamos a morir de hacer estrategias de amor" - Los Rusos Hijos de Puta.
Sony Music / Columbia - 2018.-

No alcanzo a explicarme aún cómo un sello mainstream como Sony Music editó este disco. Agradezco desde ya el favor. No me imagino a un creativo de la firma presentando a la gerencia un proyecto de publicación con este nombre y mostrando sus antecedentes. Pero el milagro se produjo y, en principio, la banda no parece haber pagado costos, al menos en la columna de los artísticos. Los Rusos Hijos de Puta conservan solamente una cosa: su eclectisismo casi obsesivo, hijo de una libertad desenfrenada. El resto es una mezcla cada vez más diversa de opciones y pruebas. El proceso creativo de la banda debe ser absolutamente inorgánico. Imagino que las canciones son el producto de vivencias, situaciones y sentimientos que surgen con la espontaneidad con la que son vividos y se traducen en composiciones que no responden a un patrón compositivo o estilístico. En escenarios tan diferentes como una plaza, la cocina de un amigo o el DF mexicano las cosas suceden y la banda saca su instantánea musical. Así vamos de la densidad de "Capilla del Monte" a la suavidad de "Cascada" para pasar al pop cumbiero aunque amable de "Parawita". De cada cosa que les sucede los Rusos hacen una canción que plasma sus experiencias y miradas. La rabia que los caracteriza no ha desaparecido. Hay varias canciones cargadas de furia. Tampoco falta su ya conocido descontento con casi todo.-
Los Rusos Hijos de Puta son una banda sincera que vomita sus convicciones y que no se apega a nada más que lo que les parece que hay que hacer. Esa cualidad de ser imprevisibles es para mí un gran capital y en este disco les ha dado un grado de apertura musical extraordinario. En momentos en los que la repetición de fórmulas parece instalarse que aparezcan discos tan coloridos y desprejuiciados es para aplaudir. Un álbum diverso, como la banda misma. ¿Sabrá Sony lo que hace? Poco importa. Ya está hecho. Gracias.-