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Premio Mr. E a la mejor producción ¿independiente? de rock argentino
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martes, 7 de julio de 2009

El Sr. Vinilo hace su aporte.

Los que frecuentan este sitio ya conocen a Ariel, desde ahora bautizado como Sr. Vinilo, propietario de la Disquería El Punto que oficia de oficina de recepción del Premio Mr. E. Pensador reflexivo, escritor ácido, músico, amante de los discos y del rock progresivo, es fuente de consulta permanente y asesor conceptuel de este proyecto. Estamos consolidando con el tiempo una amistad que ya veo férrea. Su voracidad musical lo llevó a escuchar a las dos bandas que el año pasado fueron las protagonistas del premio. Me refiero a la que finalmente fue la ganadora, Norma, y a la que, lamentablemente y siendo el premio solo para una, quedó en la gatera: Crema del Cielo. Su aporte, lejos de ser una reseña, dispara pensamientos en otra dirección lo que le otorga un filtro diferente y rico. Además, tal como me ofreció, espero sus aportes de "anécdotas de disquería" que, seguramente, disfrutaremos todos los que compartimos este espacio. Desde ya gracias por la colaboración. Adelante con el Sr. Vinilo:

Resulta que mi amigo Mr E, con el que compartimos largas, profundas y creativas charlas, me comenta hace un tiempo que los dos primeros puestos del año 2008 pertenecen a Norma y Crema del Cielo, dos bandas platenses y que, si me interesaba, podría dar una opinión al respecto. Le pido urgente los discos para escuchar, curioso, quienes eran merecedores de semejante distinción. Pasa un tiempo y encuentro el momento exacto para escucharlos. Pero antes de dar mi opinión está bien aclararles lo siguiente: no voy a hacer una crítica, solo voy a comentar lo que me emocionó, o sea que no voy a intentar ser objetivo, sino todo lo contrario: visceral y, sobre todas las cosas, tremendamente egoísta con todo lo que diga. Por lo tanto, veamos el marco teórico: ya no me gustan más las canciones cantadas, no les creo... a casi nadie. Prefiero escuchar los sonidos que en realidad quieren decir lo mismo. Las letras (la mayoría) hacen referencia a cosas, situaciones o hechos en los que los compositores no creen. No me importa que haya habido grandes canciones con grandes letras. Solo digo que la verdadera composición solo existe cuando la antecede una emoción de cualquier tipo. Primero sentir y después componer. Obviamente que hay muchos músicos excelentes con canciones sinceras y geniales desde todos los ángulos. No lo discuto y lo acepto. Pero me parece que cada vez hay más porquería dando vueltas. No solo en la música, en la sociedad en general. Tampoco creo que nadie se atreva a discutírmelo. Por supuesto que nunca dejará de haber buenos y sinceros músicos. Pero el sistema actual de promoción y distribución hace que músicos como Joan Osborne sean considerados como de "efímero paso" por la música. ¿Efímero? ¿por donde? ¿por la puerta de tu casa? ¿por VH1? Si algo es efímero ¿es porque nació, desarrolló y murió o se achicó hasta casi desaparecer? ¿desaparecer? ¿de donde? ¿de MTV? ¿de la puerta de tu casa? ¿de tu mente?. ¿Efímero? ¿no lo serán las neuronas de quienes se atreven a decir semejante barbaridad? Por supuesto que la "efímera" Joan en la actualidad sigue de gira y componiendo. ¿O qué pensabas? ¿que realmente era efímera? Joan Osborne solo fue un ejemplo de lo que "el mal" es capaz de destruir. Un punto a favor de internet como salvavidas de este espantoso sistema de radio y televisión. Nos permite que, si por ejemplo te llama la atención mi comentario, bajes inmediatamente un tema y mientras terminás de leer esta nota ya estás escuchando el tema "Baby love" de nuestra citada Joan, por ejemplo. Entonces ¡¡¡"el tango está vivo"!!! y en parte gracias a internet.
Igualmente puedo decirles si una banda me gusta o no, por supuesto, aunque sea cantada, porque el ochenta por ciento de lo que he escuchado en mi vida ha sido cantado. Pero tampoco voy a decirles lo que no me gusta. Solo lo que me gusta, que tampoco quiere decir que lo que haya quedado sin nombrar no me guste, simplemente quizás me guste menos, o no sea el estilo que me emocione. El tema cinco de el disco de Crema del Cielo ("Super Skunk") es, sencillamente, hermoso, refrescante, un tanto psicodélico, emotivo, sobre todo esto último, que , creo, es a lo que se reduce la música (y cito a Roger Waters) "te emociona o no te emociona". Y la ota joyita, del mismo disco, es el tema diez ("Quiero ser un Hongo") pero solo desde el minuto 3:55, exactamente cuando dejan de cantar y comienzan a hacer lo que más me gusta: sonidos que reemplacen a las palabras. Y estos chicos son excelentes músicos y, cuando no cantan, son increíbles: la guitarra, la perfección en el sonido con mucha fidelidad, la base rítmica, los arreglos del piano. Ni poco ni mucho, lo justo. Excelentes. Ojalá hagan un disco sin cantante. Me gustaría saber por donde iría la creatividad ¿no? Que es mucha y se nota. Un abrazo.

El Sr Vinilo

viernes, 22 de agosto de 2008

Re-flexiones

Este ejercicio al que no estaba habituado de comentar discos me ha otorgado algunas perspectivas nuevas en la evaluación de la música que escucho. Si bien siempre escuché y efectué un comentario interior y personal de todos los discos que pasaban por mis oídos debo decir que la decisión de armar este cirquito del premio me comprometió a ser un poco más “profesional” con lo que hacía. No piensen que me agrandé (no más de lo agrandado que es Mr. E por naturaleza) pero siento que se generó como una responsabilidad a partir de la aparición de los comentarios que hago. De hecho mucha gente me lo ha hecho saber y le otorga una alta importancia (a mi juicio excesiva) a mis palabras. En otros casos (por suerte muy pocos) algunos lectores han despreciado mis opiniones o los trabajos de algún artista citado. Nunca nos olvidemos en ningún caso que esto un juego y que el objetivo es pasarla bien y colaborar con los artistas del rock independiente. Sería posible que el Premio Mr. E existiese sin blog (no habría comentarios públicos, decidiría en absoluta soledad quién es el ganador y entregaría el efectivo en el más absoluto de los anonimatos) pero sería terriblemente aburrido y, ya que pongo unos mangos, creo merecer algo de protagonismo en este subdesarrollado proyecto construido también en la más militante independencia.

Y este comentario nació luego de algunas cosas movilizantes puntuales. La primera es la lectura de una nota en Página/12 en la que se entrevistaba a nuevos dramaturgos argentinos. En ella rescaté una opinión, aplicada al campo del teatro, muy adecuada también para el rock, a cargo de Germán Rodríguez: “–En los ’80 y ’90 existía la necesidad de romper con ciertas estructuras. Ahora ya no tenemos esa presión; existe una mayor apertura y de algún modo tenemos más permiso para el juego y el humor. Creo que esto derivó en la diversidad de propuestas que hay.”

“- No existe esa necesidad de enfrentamiento con generaciones pasadas, de decir: “Estamos haciendo otra cosa”. El esfuerzo está en sostener lo que uno quiere hacer desde un lugar auténtico.

Esta idea me resultó reveladora. No es necesario hacer discos revolucionarios ni música que derribe barreras. El rock se muerde la cola (o las colas de sus innumerables vertientes) hace rato y lo que aparecen son relecturas o matices más o menos arriesgados pero valiosos desde su autenticidad y que llegan a emocionar a quienes escuchamos. Esos son los artistas que valen. El Mesías ya llegó (para algunos The Beatles, para otros Rolling Stones o Deep Purple, no sé) y seguir esperándolo no tiene demasiado sentido.

La segunda cosa que me motivó a rever este asunto es la variedad de comentarios del disco de Banda de Turistas aparecidas en revistas y sitios de Internet. El pico debe haber sido la catarata de comentarios de lectores en Global Art. Toda la chorrera de opiniones, calificaciones, descalificaciones, etiquetas y peleas parecen exageradas.

Por último todo esto me llevó a reflexionar acerca de mi propio comentario del disco de Indiana “Seguro contra terceros”. En él destaqué la indiscutible similitud con Radiohead con, debo reconocer, demasiada vehemencia. De esa manera perdí el horizonte del verdadero objetivo de una crítica que debería ser evaluar al artista por su trabajo. Y si bien su fuente de inspiración es parte de ese trabajo, no es la única parte. Hay que decir también en mi propia defensa que, si bien no explícitamente, el comentario rescata al disco como bueno. Pero convengamos que siempre es mejor ser bien clarito. Por lo tanto digo que EL DISCO DE INDIANA ES MUY BUENO a pesar de tener un innegable perfume Radiohead que todo lo inunda. Pero sigue resultándome frustrante que músicos capaces de hacer un muy buen disco como este no puedan redondear una propuesta más riesgosa o personal. Pero ¿por qué tiene que resultarme frustrante?

La conclusión de toda esta lata es que no hay nadie a quien enfrentar, ni vallas que saltar, ni muros que derribar. Hoy tenemos la posibilidad de disfrutar de los músicos que nos gusten y nos emocionen con su arte auténtico y sincero. Relajémonos. De The Beatles para acá todo ya se ha dicho, al rock lo mataron mil veces y nunca murió. Si hay similitudes, inspiraciones, infladas de la prensa o artistas que no nos gustan del todo, bueno, es parte del asunto. No lastimemos nosotros mismos una escena independiente que, de chiquita, entra en el garage de casa. Disfrutemos de lo que tenemos en lugar de llorar por lo que no tenemos. He dicho.-

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/10-10846-2008-08-07.html

http://www.global-art.com/lanzamientos/nota/leer/banda-de-turistas-magico-corazon-radiofonico-estamos-felices-072008/

domingo, 16 de marzo de 2008

¿Qué es ser "indie"? Por Mr. E con el aporte de Holy.

Hace unas semanas publiqué un texto acerca de ser músico independiente, las dificultades que implica y la satisfacción de no ceder principios artísticos a pesar de la falta de resultados económicos. Vuelvo a ese texto y agrego el invalorable aporte de Holy, artista independiente y promotor de su sello Holyroock Records, que, desde su experiencia verdadera, agrega realismo a la idea general.
Destaco que todo lo que Holy expresa es su opinión absolutamente personal que comparto totalmente.
Si tienen un rato léanlo. No es tan largo.
Deseo por último que por favor realicen otros aportes como este para enriquecer esta idea y, aunque sea, hacer catarsis.

¿Qué es ser indie?

¿Qué decimos cuando decimos “rock indie”? Se ha polemizado y confundido su verdadero significado tornándolo casi inutilizable ya que para poder entender de qué hablamos cuando decimos “indie” tenemos que establecer un acuerdo para ver si estamos hablando de lo mismo.
Indie es la reducción del término inglés independient que, obviamente, significa independiente. ¿Independiente de quién? En el caso que nos ocupa la independencia se establece de los sellos de grabación grandes o “majors”. Pero ¿por qué hay que trabajar independientemente de las grandes compañías que podrían garantizar una perfecta distribución en cualquier lugar del mundo, promoción y publicidad y, por lo tanto, volúmenes de venta grandes? Es que la independencia es artística más que comercial y ambas inevitablemente van de la mano.-
Veamos las cosas desde el garage de la banda del barrio. El tema es rockear toda la noche, componer tus temas y tocar para los amigos. Si la bola se hace un poco más grande y los conciertos empiezan a tener alguna gente fuera del círculo familiar-amistoso más conocidos como fans, la cosa cambia. Uno tiene la idea salvadora: grabemos un demo y que lo escuchen en una grabadora.-
Pasemos ahora al escritorio del empresario de la grabadora. El tipo escucha el demo y la banda es buena. Les propone editar el disco. Publicarlo. Sacarlo a la calle. Para eso, amigos, hay que poner dinero. Y la gran pregunta es ¿quién lo pone? Porque hay un tema central: nadie quiere poner dinero para perder, ni los chicos del garage ni el señor del escritorio. Lo interesante, para ambos, es que el disco se venda, porque si no vende la plata que se pone (en estudio de grabación, master, producción artística, ingeniero de sonido, copias, cajas, booklets, publicidad en revistas, rotación en radios, distribución en disquerías y un largo etcétera) se va por la rejilla. Todos queremos que el dinero que invertimos sea rentable, es decir, que nos vuelva más gordito de lo que salió. Si pongo diez mil, quiero que me vuelvan por ventas más que eso y cuanto más vuelva, mejor. Es como cuando compramos champú o desodorante: queremos pagar lo menos posible, que nos dure meses y además oler y brillar como estrellas de Hollywood.-
Pero, claro, tratándose de dinero, va a haber problemas. El señor del escritorio, si pone el dinero, también va a poner condiciones. Es que si no hay condiciones, no hay dinero y la banda vuelve al garage. El que pone el dinero manda y esta es la gran cuestión. Las condiciones de las grandes compañías son tan exigentes que desvirtuarán el proyecto original: pondrán un productor que modificará el sonido de la banda para hacerlo más... comercial. Les dará una muy baja participación en las ventas. Los obligará a larguísimas esperas en radios y programas de mala muerte y otro largo etcétera.
El objetivo es que el disco sea rentable, es decir, que la plata que pusieron vuelva más gordita de lo que salió. ¿Y si no? Fácil: el proyecto fracasa, la plata se pierde, los discos van a la batea de ofertas y la banda... vuelve al garage pero derrotada.-
La otra opción es la independencia, hacer todo solo. Ser libre de condiciones, de exigencias y horarios. Ser un verdadero artista y no un empleado de una multinacional. El que pone la plata manda dijimos más arriba por lo tanto para mandar la banda va a tener que poner la platita. Para todas las tareas y obligaciones adquiridas cuando se toma la decisión de no depender de nadie. Y, por lo tanto, correr el riesgo de perderla si el proyecto artístico no es exitoso.-
Una aclaración indispensable a esta altura: no estoy estableciendo una comparación de posturas para ver quién gana o cuál es la mejor. Son dos formas de operar distintas en un medio en el que se produce una de las más difíciles situaciones de equilibrio: se juntan el arte con el negocio y hay que procurar que ese equilibrio sea estable.-
Ser “indie” entonces es una postura del artista frente al negocio de la música y serlo o no serlo dependerá del grado de compromiso que el artista tenga con su obra y de los resultados comerciales que de ella espere. El punto en que el artista se plante y diga: no acepto ninguna imposición y mi arte es así contra viento y marea, será el que defina de que lado está. El costo de esta decisión es convertirse en el comandante de su propio destino con todo lo bueno y lo malo que trae, arma de doble filo si las hay.-
A menos que una banda sea diseñada por la compañía discográfica como productos de entretenimiento y no artísticos (los ejemplos más cabales son Bandana y Mambrú), todo músico es en principio independiente. Conservar o no esa condición estará en su campo de acción o de reacción frente a los estímulos del público y de la industria. Sumo fue una banda independiente que editó su primer trabajo por las suyas y que, al adquirir masividad, pasó a formar parte del catálogo de una compañía pero sin entregar ninguna de sus banderas artísticas. Claro, era un producto rentable tal como era y no necesitaban ponerle nada que lo modificase. Equipo que gana no se toca, dicen los DT de fútbol. Divididos es otro ejemplo similar y los Redonditos de Ricota son el paradigma de la independencia compatible con la rentabilidad.-
Ser indie, de ninguna manera, es un estilo o un tipo de música. La música es otra cosa. Si puede decirse que como característica más o menos general se da que los artistas independientes son cultores de un sonido poco entrador para oídos no entrenados. Una música difícil de digerir es muy complicado para vender por lo que los artistas que corren riesgos, generalmente, quedan condenados a producir sus trabajos de manera independiente.-
En otros casos la independencia es una posición ideológica y no habrá forma de fichar a músicos que no quieren tener trato con el capital y la empresa.-
¿Quién no quiere vivir del arte que produce? ¿Alguno no quiere tener una cuenta bancaria bien gordita producto de la venta de sus discos y tener todo el tiempo dedicado a componer o tocar? ¿No sería un sueño lograr un acuerdo con una empresa que se ocupe de todo lo referente al negocio, la producción, la difusión y la distribución y cuide a los artistas como estrellas? Eso sí que sería alcanzar equilibrio estable.-
Lo que parece una condición común a estos músicos es que su interés es llegar al público que valore su arte y su amor por lo que hacen. No importa si pierden plata, no importa si tocan en condiciones pésimas o si viajan en colectivo kilómetros para un concierto ante solo unas decenas de personas. Su pasión va más allá de todo, el arte les sale de los poros furiosamente. Usan todos los medios técnicos que tienen a su alcance: blogs, sitios, mails, recorren disquerías a pie y dejan sus discos en consignación. Lloran de bronca al ver el éxito comercial de esa bandita vulgar que llena bares y teatros tocando nada y no entienden como la gente no puede comprender su propuesta. Sufren y disfrutan lo que hacen con igual intensidad para que otras personas sientan la misma emoción que ellos. Para ellos es este pequeño espacio y este premio subdesarrollado.

“Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta.”
Pablo Picasso

Mr. E

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Tus palabras sobre el concepto de "indie" me han parecido acertadas, personalmente (hablo en este momento como Holy) me costaría mucho analizar el "mainstream" ya que desde mis comienzos "profesionales" con Vermearder y 72 Records he abrazado los ideales de la independencia llevando adelante todos nuestros trabajos al mas puro estilo DIY.
Sin embargo, como músico formado en los 80's y nacido en el interior, mis primeros sueños (como, pienso yo, casi los de todos los que nos movíamos en el rock de Mendoza en esa época) fueron en primer lugar "ir a Buenos Aires" y luego "esperar que nos vea un productor y nos lleve a grabar un disco". Evidentemente eran otras épocas y todo el "motor musical" funcionaba de otra manera.
A pesar de conocer los incontables fracasos de muchos de nuestros antecesores que intentaron tal hazaña, y movidos por ese "amor a lo que hacíamos" del que vos hablás, cumplimos con nuestro destino y nos plantamos en "la gran ciudad" con poca plata y muchas ganas de poder desarrollar (y en el mejor de los casos vivir de ello) nuestro arte
Por supuesto cuando por fin llegamos a Baires, dejando atrás infancia, amigos, recuerdos, familias nos encontramos con la "crudísima" realidad, éramos una gota de agua en un inmenso océano, no encontramos a los productores "ávidos" de material fresco ni las entrevistas en TV o radio, ni los recitales multitudinarios. Lo que si encontramos fueron trabajos de 12 horas, tener que ahorrar varios meses para conseguir un pedal, una guitarra, un platillo, ensayos a altas horas de la noche, etc. etc.
En fin, luego del desencanto inicial, la fuerza y la energía seguían intactas, y, apoyados en grupos como Pavement, Sebadoh, Guided by voices, Beat Happening y muchos mas ¿decidimos? que, en lugar de darle un dinero que nos costaba muchísimo conseguir a los dueños y técnicos de los grandes estudios, crearíamos nuestro propio estudio "indie", en ese momento nace 72 Records sobre todo para dar salida a los trabajos de Vermearder, nuestra banda de entonces.
La historia de 72 Records como sello discográfico independiente esta plagada de conciertos para 5 o 6 personas, bobinas y bobinas de CD's apilados en un rincón (aunque ya nos ayudo la evolución del CD-R para, al menos, producir de acuerdo a nuestras escasísimas ventas) aunque también de impagables horas, días, meses, de experimentaciones sonoras y grabaciones entre amigos muy enriquecedoras para nosotros como músicos (y también como "técnicos").
Después de unos cuantos años en eso, y con Vermearder prácticamente disuelto, comienza nuestra etapa "europea" y mi despegue como solista con Holy (proyecto que nació con la independencia casi obligada) e ¿ingenuamente? creo Holyrook Records, que de ninguna forma pretende continuar lo hecho por 72 aunque ideológicamente muy influenciado por éste en un principio.
Holyrook nace con ideas de economía, independencia, apertura estilística y sobre todo cero presión para sus artistas, primero publicando sus trabajos en CD-R pero al fin cediendo (yo personalmente creo que el formato CD esta TOTALMENTE ACABADO) a las nuevas formas de difusión, sobre todo internet y convirtiéndose en un Netlabel que ofrece su música para ser descargada gratuitamente bajo licencia Creative Commons.
Para resumir podría decir que 10 años dedicados al "indie" me han dejado innumerables experiencias, gente increíble a la que he conocido, muchísimas horas grabando, mezclando, cortando tapas de discos una a una, sensaciones de grandeza y fracaso, en fin, una etapa muy intensa en la que sigo embarcado y a la que creo que nunca podré (ni querré) abandonar.

Holy

viernes, 25 de enero de 2008

Señor, señora: camine y compare.

El jueves 24 de enero me enteré por el suplemento No de Página/12 que la empresa Metrovías organiza un concurso literario. ¡Gran iniciativa! pensé en principio. Pero al ver en su site los premios ofrecidos ($3000 para el primer premio, $2000 para el segundo y $1000 para el tercero) se me ocurrió la siguiente duda: ¿tres lucas pone una empresa como Metrovias para el primer premio? ¿Cuánto facturan por día llevando a los porteños por debajo de las calles? ¿Cuánto van a gastar en los honorarios del jurado de notables?
Digo entonces: el Premio Mr. E, considerando los recursos de uno y otro organizador, es una verdadera fortuna. Me dirán que no tiene segundo y tercero. Pero mis honorarios son seguramente más altos que los de Christian Kupchik (¿?).
Esto limpia mi conciencia con Ace (“no será poco”, “¿qué hacés con una luca?”), ya está, me liberé.
Gracias Metrovias, por tanta generosidad.

Mr. E

(¿Y si entro en la onda Metro y bajo el premio a cien manguitos? Lo voy a pensar)

viernes, 11 de enero de 2008

¿Que es ser "indie"?

¿Qué decimos cuando decimos “rock indie”? Se ha polemizado y confundido su verdadero significado tornándolo casi inutilizable ya que para poder entender de qué hablamos cuando decimos “indie” tenemos que establecer un acuerdo para ver si estamos hablando de lo mismo.
Indie es la reducción del término inglés independient que, obviamente, significa independiente. ¿Independiente de quién? En el caso que nos ocupa la independencia se establece de los sellos de grabación grandes o “majors”. Pero ¿por qué hay que trabajar independientemente de las grandes compañías que podrían garantizar una perfecta distribución en cualquier lugar del mundo, promoción y publicidad y, por lo tanto, volúmenes de venta grandes? Es que la independencia es artística más que comercial y ambas inevitablemente van de la mano.-
Veamos las cosas desde el garage de la banda del barrio. El tema es rockear toda la noche, componer tus temas y tocar para los amigos. Si la bola se hace un poco más grande y los conciertos empiezan a tener alguna gente fuera del círculo familiar-amistoso más conocidos como fans, la cosa cambia. Uno tiene la idea salvadora: grabemos un demo y que lo escuchen en una grabadora.-
Pasemos ahora al escritorio del empresario de la grabadora. El tipo escucha el demo y la banda es buena. Les propone editar el disco. Publicarlo. Sacarlo a la calle. Para eso, amigos, hay que poner dinero. Y la gran pregunta es ¿quién lo pone? Porque hay un tema central: nadie quiere poner dinero para perder, ni los chicos del garage ni el señor del escritorio. Lo interesante, para ambos, es que el disco se venda, porque si no vende la plata que se pone (en estudio de grabación, master, producción artística, ingeniero de sonido, copias, cajas, booklets, publicidad en revistas, rotación en radios, distribución en disquerías y un largo etcétera) se va por la rejilla. Todos queremos que el dinero que invertimos sea rentable, es decir, que nos vuelva más gordito de lo que salió. Si pongo diez mil, quiero que me vuelvan por ventas más que eso y cuanto más vuelva, mejor. Es como cuando compramos champú o desodorante: queremos pagar lo menos posible, que nos dure meses y además oler y brillar como estrellas de Hollywood.-
Pero, claro, tratándose de dinero, va a haber problemas. El señor del escritorio, si pone el dinero, también va a poner condiciones. Es que si no hay condiciones, no hay dinero y la banda vuelve al garage. El que pone el dinero manda y esta es la gran cuestión. Las condiciones de las grandes compañías son tan exigentes que desvirtuarán el proyecto original: pondrán un productor que modificará el sonido de la banda para hacerlo más... comercial. Les dará una muy baja participación en las ventas. Los obligará a larguísimas esperas en radios y programas de mala muerte y otro largo etcétera.
El objetivo es que el disco sea rentable, es decir, que la plata que pusieron vuelva más gordita de lo que salió. ¿Y si no? Fácil: el proyecto fracasa, la plata se pierde, los discos van a la batea de ofertas y la banda... vuelve al garage pero derrotada.-
La otra opción es la independencia, hacer todo solo. Ser libre de condiciones, de exigencias y horarios. Ser un verdadero artista y no un empleado de una multinacional. El que pone la plata manda dijimos más arriba por lo tanto para mandar la banda va a tener que poner la platita. Para todas las tareas y obligaciones adquiridas cuando se toma la decisión de no depender de nadie. Y, por lo tanto, correr el riesgo de perderla si el proyecto artístico no es exitoso.-
Una aclaración indispensable a esta altura: no estoy estableciendo una comparación de posturas para ver quién gana o cuál es la mejor. Son dos formas de operar distintas en un medio en el que se produce una de las más difíciles situaciones de equilibrio: se juntan el arte con el negocio y hay que procurar que ese equilibrio sea estable.-
Ser “indie” entonces es una postura del artista frente al negocio de la música y serlo o no serlo dependerá del grado de compromiso que el artista tenga con su obra y de los resultados comerciales que de ella espere. El punto en que el artista se plante y diga: no acepto ninguna imposición y mi arte es así contra viento y marea, será el que defina de que lado está. El costo de esta decisión es convertirse en el comandante de su propio destino con todo lo bueno y lo malo que trae, arma de doble filo si las hay.-
A menos que una banda sea diseñada por la compañía discográfica como productos de entretenimiento y no artísticos (los ejemplos más cabales son Bandana y Mambrú), todo músico es en principio independiente. Conservar o no esa condición estará en su campo de acción o de reacción frente a los estímulos del público y de la industria. Sumo fue una banda independiente que editó su primer trabajo por las suyas y que, al adquirir masividad, pasó a formar parte del catálogo de una compañía pero sin entregar ninguna de sus banderas artísticas. Claro, era un producto rentable tal como era y no necesitaban ponerle nada que lo modificase. Equipo que gana no se toca, dicen los DT de fútbol. Divididos es otro ejemplo similar y los Redonditos de Ricota son el paradigma de la independencia compatible con la rentabilidad.-
Ser indie, de ninguna manera, es un estilo o un tipo de música. La música es otra cosa. Si puede decirse que como característica más o menos general se da que los artistas independientes son cultores de un sonido poco entrador para oídos no entrenados. Una música difícil de digerir es muy complicado para vender por lo que los artistas que corren riesgos, generalmente, quedan condenados a producir sus trabajos de manera independiente.-
En otros casos la independencia es una posición ideológica y no habrá forma de fichar a músicos que no quieren tener trato con el capital y la empresa.-
¿Quién no quiere vivir del arte que produce? ¿Alguno no quiere tener una cuenta bancaria bien gordita producto de la venta de sus discos y tener todo el tiempo dedicado a componer o tocar? ¿No sería un sueño lograr un acuerdo con una empresa que se ocupe de todo lo referente al negocio, la producción, la difusión y la distribución y cuide a los artistas como estrellas? Eso sí que sería alcanzar equilibrio estable.-
Lo que parece una condición común a estos músicos es que su interés es llegar al público que valore su arte y su amor por lo que hacen. No importa si pierden plata, no importa si tocan en condiciones pésimas o si viajan en colectivo kilómetros para un concierto ante solo unas decenas de personas. Su pasión va más allá de todo, el arte les sale de los poros furiosamente. Usan todos los medios técnicos que tienen a su alcance: blogs, sitios, mails, recorren disquerías a pie y dejan sus discos en consignación. Lloran de bronca al ver el éxito comercial de esa bandita vulgar que llena bares y teatros tocando nada y no entienden como la gente no puede comprender su propuesta. Sufren y disfrutan lo que hacen con igual intensidad para que otras personas sientan la misma emoción que ellos.
Para ellos es este pequeño espacio y este premio subdesarrollado.

“Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta.”
Pablo Picasso
Mr. E